1. La Prueba del Bote (Textura)

La textura determina cuánta agua retiene tu suelo y cuánto aire deja pasar. Es física pura.

  • Procedimiento: Coge un bote de cristal transparente y llénalo hasta la mitad con tierra de unos 20-30 cm de profundidad (quita las piedras y raíces). Llena el resto con agua y un chorrito de lavavajillas (para romper la tensión superficial). Agita como si te fuera la vida en ello y déjalo reposar 24 horas.
  • Resultados: Verás tres capas:
    • Arena (Fondo): Se deposita en segundos. Son las partículas más grandes.
    • Limo (Medio): Tarda un par de horas. Es la capa intermedia.
    • Arcilla (Arriba): Puede tardar días en posarse. Es la capa más fina.
  • Interpretación: Lo ideal para frutales es un suelo franco (mezcla equilibrada). En zonas calizas como el centro de la península, lo normal es encontrar mucha arcilla, lo que significa que el suelo se compacta y se encharca si no tienes cuidado.

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2. El Test del pH (Acidez o Alcalinidad)

Si el pH no es el correcto, las raíces no pueden absorber nutrientes aunque el suelo esté lleno de ellos. Es como tener comida pero la boca cosida.

  • El método escéptico: No te fíes de los colores del vinagre. Compra papel tornasol (tiras de pH) en una tienda de suministros químicos. Cuesta poco y es infalible.
  • Procedimiento: Mezcla una parte de tierra con dos de agua destilada (importante que sea destilada, la del grifo alterará el resultado). Agita, espera a que repose y mete la tira en el líquido de arriba.
  • El test rápido (Vinagre y Bicarbonato):
    • Si echas vinagre a un poco de tierra húmeda y burbujea: Suelo Alcalino (mucha cal, típico de Madrid/Castilla).
    • Si echas bicarbonato y burbujea: Suelo Ácido (raro en tu zona, salvo en zonas de granito).

3. Test de Infiltración (Drenaje)

Esto mide la capacidad de tu suelo para no ahogar las raíces.

  • Procedimiento: Cava un agujero de 30x30 cm y llénalo de agua. Deja que se drene completamente. Vuélvelo a llenar y cronometra cuánto tarda en bajar el nivel.
  • Interpretación: Si baja menos de 2 cm por hora, tienes un problema de drenaje (suelo muy arcilloso/compactado). Si baja más de 10 cm, es demasiado arenoso y se te va el agua (y el dinero en riego).