La cruda libertad

9€

Es lo que me sobra al mes.En el plan con el que pienso dejar de trabajar.

Veinte años de autónomo. Ahorrando, invirtiendo, aguantando. Ahora voy a liquidar un activo y meterlo todo en fondos indexados.

Unos 250.000 €. De ahí retiro un 4,77% al año y vivo de eso. Esa es toda la idea.

Construí esta calculadora para saber si aguanta. Me ha dicho que sí. Por nueve euros al mes.

Te llega la calculadora. Y después, un correo a la semana: qué se ha roto, qué número he tenido que corregir, qué decido. Esto no es una newsletter. Es un experimento con testigos.

El precio es tu correo. Nada más.

Si has venido a hacerte rico, ahórrate el email. Aquí no hay activo que comprar ni método que seguir. Hay una hoja de cálculo y una cuenta que no acaba de salirme.

La única regla que tengo

No sacar más del 5% al año. Voy al 4,77%.

Si retiras más que eso, el dinero se consume más rápido de lo que crece. El plan se muere solo. Y tú te enteras diez años tarde, cuando ya no hay vuelta.

Me puse esa regla yo. Y la cumplo. Por veintitrés centésimas.

Cumplirla no me salva. Porque el gasto se come casi todo lo que entra.

Entra al mes Retirada de la cartera más el resto de ingresos. ~2.000€
Sale al mes Vivir. Sin lujos y sin drama. ~2.000€
Margen 9€

Nueve euros no me arruinan. Lo que me preocupa es lo que significan: que el plan sale al límite en el mejor escenario posible. Sin una avería. Sin un mes malo. Sin un imprevisto.

Y llevo veinte años por mi cuenta. El primer imprevisto siempre llega.

Y ahora la parte que no me gusta enseñar

Uno de cada cinco euros que cuento todavía no existe.

El 19% de mis ingresos está previsto. Previsto es una palabra de folleto. Significa que hoy no está en la cuenta.

Con lo que existe de verdad, ese plan de nueve euros de margen se va por encima del 120% de gasto sobre ingreso. Ese es el número real a día de hoy.

Por eso todavía no me he ido.

Y hay algo peor

El 27% de lo que ingreso caduca en 2031.

Es una renta temporal. Tiene fecha escrita. No es una hipótesis mía ni un mal presentimiento.

Cuando desaparezca, el agujero deja de ser de nueve euros. Pasa a ser más de una cuarta parte de todo lo que entra.

Tengo cinco años para taparlo. La cuenta atrás ya corre. Y todavía no sé con qué.

Esto es lo que hace mi calculadora y las demás no: le metes un ingreso que se muere en una fecha y te devuelve el año exacto en el que te quedas sin dinero. No un «puedes retirarte». Una fecha.

Lo que sigue sin decidir

Hay dos versiones de esto. No he elegido ninguna.

Dos futuros distintos y dos maneras distintas de romperse. Uno cumple la regla del 5% y me da pánico. El otro se la salta y me deja dormir. Así de estúpido es esto por dentro.

Lo voy contando por correo según pasa. Con los números del mes y los errores del mes. No cuando ya haya salido bien.

Qué hace la calculadora

Coge tu dinero y lo gasta. Mes a mes. Treinta años.

Le metes lo que tienes, lo que ingresas y lo que gastas. Simula los trescientos sesenta meses que vienen y te dice si llegas o te quedas por el camino. Esto es lo que tiene en cuenta:

Qué no hace la calculadora

No te dice qué hacer. Te dice lo que hay.

No es un consejo, ni un producto, ni el anzuelo de nada. Es una hoja de cálculo con una interfaz decente. Para que quede claro:

Haz la cuenta tú. A ver si te sale mejor que a mí.

Te mando la calculadora al correo. Y luego te escribo una vez a la semana: qué número se ha movido, qué se ha roto y en qué me estaba equivocando.

El precio sigue siendo tu correo.

Un email a la semana. Te das de baja en un clic y no pasa nada. Política de la newsletter.